La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Entrevista a Alejandro Zambra: “El olvido es parte del asunto” septiembre 11, 2008

 

 
 
alejandro_zambra_alexandraLa escena es sencilla: año 2002 (o 2003), verano, una radio y la voz de un tal Alejandro que leía un poema donde mencionaba a Mishima. ¿Quién era Mishima? Rec. La radio seguía encendida, y Alejandro hablaba de 30 días, cajas, botellas y sopa para uno. Mudanza. El cassette existe. La grabación también. Y Alejandro, es Alejandro Zambra (1975), escritor chileno que ha publicado dos libros de poesía, Bahía Inútil ( 1998 ) y Mudanza (2003), y dos libros de narrativa por la editorial Anagrama, Bonsái (2006) y La vida privada de los árboles (2007).
La literatura de Alejandro Zambra explora las historias mínimas y la intimidad subterránea. Con argumentos aparentemente sencillos, la obra de Zambra indaga en los conflictos emocionales de sus personajes, exponiéndolos a situaciones comunes (una mujer que se demora mucho en llegar, una niña que pregunta, un libro que nunca se termina de escribir, jóvenes que leen sin saber muy bien qué y por qué leen, el color de las paredes). Literatura de búsqueda; Zambra se sumerge en la fragilidad de las relaciones y el lenguaje, escribiendo libros que no resisten -y qué importa- la clasificación genérica.
Amablemente, Alejandro nos concedió una entrevista. Aquí las preguntas. Aquí también las respuestas.

 
Roberto Santander
 
 
 
 Conocida es tu afición por Georges Perec. ¿Recuerdas cómo llegaste a él? ¿Qué es lo que te impresionó? ¿Qué te sigue impresionando?
Siento una complicidad total con Perec, sobre todo desde que leí Un hombre que duerme y Las cosas. Se supone que es un escritor experimental, un escritor de procedimientos más que de resultados, pero a mí me parece que, de forma a veces milagrosa, los libros de Perec escapan a las retóricas vanguardistas. No envejecen o envejecen bien. Por lo demás, Las cosas es una de las pocas novelas “generacionales” que no fracasan en su deseo de perecrepresentar una época. Más importante que eso es el humor: siempre hay humor en Perec, un humor verdadero y con frecuencia cercano a la melancolía

 
¿Qué comentario te merece la afirmación “Toda escritura es política”. ¿La compartes? ¿Crees que los escritores chilenos, de los 90 hacia acá, se han olvidado de la dimensión política en la que participa su obra?
Toda escritura es política, por supuesto. Lo que hace falta es una mirada que indague, con precisión, en los libros. Abundan las declaraciones de sobremesa y creo que muchos se llenan la boca con lugares comunes todavía más o menos prestigiosos. En lo personal, me interesa lo que hace el grupo Lanzallamas y el trabajo de Marcelo Mellado, que parodia sin piedad el lenguaje de los noventa (un tiempo repleto de “informes para una academia”). Yo no creo que los escritores deban olvidar o recordar ese u otro aspecto del oficio al momento de escribir; si escribes de verdad, aparecerán esa y todas las dimensiones de la escritura, el problema es que de pronto nadie las ve.
 
¿Sigues creyendo que la literatura chilena es de color café?
A comienzos de los noventa los escritores creyeron en la literatura del arcoiris. Pero no sé si ahora la literatura chilena ha vuelto a ser café. Tal vez es en blanco y negro y a veces a mí me gusta el blanco y negro.
 
Es habitual, sobre todo en el mundo académico, intentar encontrar una definición de literatura latinoamericana. ¿Crees que existen elementos comunes en la literatura que se escribe y se ha escrito en el cono sur?
Yo diría que sí, pero la pregunta me excede. Nadie anda apurado por firmar manifiestos, por ahora, y eso a mí me gusta. Me gusta constatar la existencia de escritores autónomos, que no buscan agruparse o acomodarse en algún emblema. Eso dificulta el trabajo de la academia: hay menos etiquetas disponibles y eso es bueno, pues llama a lecturas más profundas y enteras.
 
20070904-escritor_peruano_julio_ramon_ribeyroHace poco estuviste en Perú. ¿Qué encontraste de Vallejo y Ribeyro en el Perú que visitaste?
De Ribeyro encontré, en primer lugar, libros que había leído pero no tenía, y los dos volúmenes de Cartas a Juan Antonio, que para mí son una novedad pura. De Vallejo encontré el vigor y la calidez del español del Perú. Nunca había ido a Lima, por lo que estuve más bien atento al habla, a los giros elegantes del habla limeña. Es el único acento que se me pega, y ahora pienso que eso se debe a que el español de Chile es, en el fondo, el español del Perú mal pronunciado. Cuando recuperamos los sonidos que aspiramos, nos sale un lenguaje bastante parecido al español del Perú.

 
Tanto en Bonsái como en La vida privada de los árboles la ciudad de Santiago aparece e interactúa con la vida de los personajes, dando a entender que esos dramas sólo pudieran ocurrir ahí. ¿Qué importancia le das, al momento de escribir, al lugar físico donde transcurren las historias? ¿Te imaginas ambientando tus historias en otra ciudad?
He vivido en otras ciudades, pero por periodos cortos nada más. Ni siquiera me pregunto dónde ambientar una narración. Para mí escribir es escribir en Santiago, no me imagino situando un relato en otra ciudad. Sería una impostación que no me interesa. Escribo sobre lo que conozco o creo que conozco o quiero conocer, y yo soy muy santiaguino. Tampoco diría que me gusta o no me gusta Santiago; es simplemente el lugar donde vivo.
 
Conocida es la polémica que provocaron, sobre todo en ciertos narradores nacionales, tus dos libros publicados por Anagrama. En su momento Jorge Eduardo Eielson, entrevistado por Ribeyro, dijo, “Me tienen sin cuidado los calificativos de los funcionarios de la palabra o la paleta”. ¿Compartes su juicio? ¿Cuál es la actitud que debe asumir el escritor ante la crítica?
Ninguna. No creo que el escritor deba pronunciarse sobre lo que dicen de sus libros. El destinatario de una crítica es el lector del diario o de la revista, no el escritor. Una crítica no es un recado o una espaldarazo o un atentado. La polémica sobre Bonsái fue muy externa al libro, por lo demás. Es absolutamente improductivo intervenir en esas discusiones.

 
En tus artículos sueles rescatar ciertos escritores excluidos u olvidados de los cánones literarios (Levrero, por ejemplo). ¿Cómo remediar el olvido?
El olvido es parte del asunto. El mejor escritor de mi generación todavía no publica o todavía no escribe o ha publicado pero nadie lo toma en cuenta. Como lector busco buenos libros y a veces esos buenos libros no están donde deberían estar. Pero al escribir, por ejemplo, sobre Levrero, ni siquiera pretendo “rescatarlo”: sólo quiero dar cuenta de una lectura que para mí ha sido importante.
 
dylanSi pudieras armar una especie de soundtrack de La vida privada de los árboles, ¿qué canciones no podrían faltar?
La banda sonora de Bonsái y de La vida privada de los árboles es la misma:

 
-“La jardinera”, Violeta Parra.
-“Penas”, Sandro, en la versión de Aterciopelados.
-“Rubí”, Babasónicos.
-“How could I be such a fool”, Frank Zappa.
-“Wave of mutilation”, Pixies.
-“A night in”, Tindersticks.
-“El rey y yo”, Los Ángeles Negros.
-“You can’t always get what you want”, The Rolling Stones.
-“Standing in the doorway”, Bob Dylan.
-“So like candy”, Elvis Costello.
-“A man needs a maid”, Neil Young.
-“Pink moon”, Nick Drake.
-“My sharona”, The Kinks.
-“I didn’t know what time it was”, Ella Fitzgerald.
-“50 ways to leave your lover”, Paul Simon.
-“Superficies de placer”, Virus.
 
180px-bonsai_zambraMario Levrero, en El discurso vacío, escribe: “Empecé a escribir tratando simplemente de rescatar la forma de un discurso existente y esperar que, mientras tanto, se fueran develando sus contenidos; pero ahora parecería que, ¡otra vez!, por el solo hecho de ponerme a escribir haya tenido acceso involuntario a un mecanismo secreto, a un funcionamiento secreto de las cosas, y que yo he interferido con mis torpes dedos que golpean las teclas de la máquina.” ¿Encuentras alguna similitud en tu búsqueda estética y lo que sostiene el escritor uruguayo?
A mí me gustó mucho El discurso vacío y también La novela luminosa. Todo lo que he leído de Levrero lo considero valioso. Pero no sé cuál es mi “búsqueda estética”. Al escribir busco, sin duda, imágenes plenas. No limpias, sino plenas. Me identifico con la rutina del golpeador de teclas, del escribiente que raya los márgenes con dibujos inescrutables, mientras la página sigue más o menos en blanco. La conciencia de que no vas a ninguna parte no frena el proceso. Un libro nace, siempre, de las ruinas, y Levrero describió esas ruinas con humor y valentía.

 

 

 

 

About these ads
 

3 Responses to “Entrevista a Alejandro Zambra: “El olvido es parte del asunto””

  1. rebeca Says:

    Zambra me encanta ! , sus libros , sus declaraciones.
    Es un hombre tan, tan atractivo.
    Te envío mis besos,

    Beca.

  2. Nelson Echeverria Says:

    Querido Alejandro: acabo de terminar de leer tu (hasta ahora) último texto : Formas de volver a casa. Me ha significado muchísimo tu visión de ese mundo que de muchas maneras me tocó experimentar en los ya lejanos 70´. Me gusta sobre todo la manera y la sensibilidad con que tu le das forma a esta historia. Solo deseo agradecerte por una buena obra y espero desde ya tus futuros textos con impaciencia.
    Un abrazo
    Nelson


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 86 seguidores