La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Hacia Berlin diciembre 5, 2008

Filed under: Cine,música,Traducción — laperiodicarevisiondominical @ 3:55 am
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 Nunca conoció Berlin

                                                                                                                                              mc_large

Hace un par de días me propuse escribir sobre Lou Reed, más específicamente sobre Berlín, su disco de 1973. La verdad es que no conozco Berlín. La ciudad, digo. He leído sobre ella y alguna vez he visto un mapa también. Se supone que Reed la conoció en algún momento de los primeros setentas. No sé si el dato es apócrifo o no, pero con él me sucede lo que con ciertos versos que se me han quedado grabados, en algún lugar entre la imaginación y la memoria. El dato: Lou Reed parece que sí conoció Berlín; David Bowie solía tener una casa allí, o en algún lugar de Alemania, y rescatar a los músicos cuando andaban ya muy pasados de drogas. Algunas canciones pudieron salir de allí. Algo más: Reed nombra la ciudad, nombra incluso un café, una bebida, una música efímera que nadie parecía estar escuchando.  Una posibilidad o bien un deseo: one sweet day.

 

¿Por qué Berlín? Algunas respuestas: una carta que recibí hace unos días, la voz del inglés between, unos versos de Kenneth Patchen, 

 

la nuestra es la enfermedad del ciervo al que matan

porque la actividad de los cazadores es matarlo

 

las inexplicables “traiciones” que frecuentemente se dan en casi todas las artes, esa especie de incomodidad del público frente a lo que le resulta imposible de entender. No obstante, algo, en un plano visceral quizás, me dice que Berlin no es el caso.

 

 

 

Go-Between

 

¿Qué es Berlin más allá de un drama? El lugar adonde todos fuimos a entrometernos, a hablar con la voz del otro y asumir el milagro de ver con los ojos de otro. Aunque  jamás pensáramos que vernos con los ojos de otro pudiese ser tan corrosivo y desalentador.

 

 

 

Go-Between / Water Boy

 

Between significa “entre”, pero go-between fue, en literatura, muchas veces utilizada para describir una especie de arbitrio, la intermediación o el centro de un contraste. In between, básicamente, significa lo que entendemos por estar en medio. Berlin, de hecho, es pura y absolutamente un in between, un estar en medio. Estar en medio de lo que no nos deja escapar, pero a su vez en medio de una circunstancia a la que se le hace la vista gorda, se la mira desde una esquina, se la atestigua como impostergable e insoluble.

Estuve buscando un término en castellano, pero no lo encontré ciertamente. Water boy, en boxeo, es quien está en una de las esquinas del ring y provee de agua, de toallas o de aliento al boxeador. No se preocupa de su estado físico ni tiene la sabiduría técnica o táctica del entrenador. Sólo está allí, en una esquina, viendo el combate, tratando de que siga. Su función no es sino reaccionar acorde al desarrollo de la pelea. El Water Boy mira y es camaleónico. Puede ser varios a la vez, porque sabe que el que pelea es otro. No es un espectador común, es un espectador que sabe que algo lo puede llevar a reaccionar inesperadamente. Lou Reed, water boy, en una esquina, viendo cómo las cosas suceden, diciendo que bien, yo no soy parte del juego.

 

 

La están apartando de sus chicos ya que dicen que no es una buena madre.

La están apartando de sus chicos ya que estuvo acostándose con sus hermanas y hermanos

y con todos los demás, policías baratos que venían y coqueteaban delante de mí.

 

La están apartando de sus chicos ya que dicen que no es una buena madre.

La están apartando de sus chicos por todas las cosas que ha hecho.

Aquel Sargento negro de la Fuerza Aérea no fue el primero.  Y todas las drogas que tomaba, cada una, cada una de ellas.

 

Y yo soy el “water boy”, no soy parte del juego.

Pero mi corazón se desborda de todas formas.

Sólo soy un hombre cansado, sin mucho que decir.

Pero desde que ella perdió a su hija y sus ojos se llenaron de lágrimas,

he sido mucho más feliz.

 

(The Kids)

 

 

 

¿Quién es yo en esta canción? ¿Quién puede pronunciar dos veces yo, decir soy víctima y soy espectador; decir soy la víctima que pudo volverse espectador; o decir, en todo caso, soy la víctima a la que han hecho espectador?  Berlin es sobre todas las cosas un álbum sobre el dolor, la pérdida, el desarraigo sentimental, las vidas que parecen haber nacido con precio y fecha de vencimiento, la violencia, el desamor, la inocencia. Pero no hay en él herida tan profunda como la de esta disgregación y reacomodación del yo, continua, ubicua, sin límite, sin piedad.

 

 

Los hombres de buena fortuna muy a menudo hacen caer imperios

Mientras que los hombres de orígen humilde no puede hacer nada en absoluto.

“Es necesario el dinero para hacer más dinero”, dicen.

“Mira a los Fords, ¿no crees que empezaron así?”

Pero a mí todo esto me da lo mismo.

 

(Men of Good Fortune)

 

 

 

 

 

 

 

Go-between  / 1979

 

 

 

lou4

Detalle que no hace a este apunte. Una entrevista de 1979.

Reed pregunta:

 

– ¿Quieres conocer al verdadero Lou Reed?

 

– Por supuesto.

 

– Bien, date vuelta

 

– Ok…

 

– Ahora inclínate

 

 

 

 

Go-Between / agregado lingüístico

 

Extraño es que la palabra between no tenga una relación en forma con average en inglés. En inglés, average significa promedio, pero también mediocre.

 

 

 

Go-Between / I’ve never said that

La verdad es que no comparezco con la idea de sumar registros biográficos a un apunte como éste. Seguramente algún lector bien informado está esperando el momento en que se mencione que Lou Reed tuvo una infancia tortuosa, incluso que fue sometido a tratamiento de electroshock alguna vez. Pero no he dicho eso. Sí, en cambio, dije: no he dicho eso. Son muchas las razones que unen a Bob Dylan y a Lou Reed, pero ninguna es tan poderosa como ésta: yo no he dicho eso.

Hoy en día no es tan común, pero en los años sesenta y parte de los setenta, era muy normal que llegara el momento en que un músico tuviese que enfrentarse a una ronda de prensa demencial en la que las preguntas se dirigieran a aclarar malentendidos de declaraciones anteriores, en otras rondas similares quizás. A la pregunta: ¿ usted dijo que…? la respuesta, yo nunca he dicho eso. Una forma, digamos, de reducir la magnitud de una leyenda. O bien todo lo contrario.

 

 

 

Go-between / in public I

 

                                                                                                                                                                               lou reed 200708

Bien podría funcionar como una excusa de estos devaneos, pero la verdad es que no lo ha sido. Hacia el 2006,  Reed presentó por primera vez, en forma completa, Berlin en público a lo largo de cinco noches, en Brooklyn. Resultado de esta presentación fue un film homónimo, dirigido por un tal Julian Schnabel. Luego se hizo una gira por buena parte de Europa.

En estos días, me hice de una copia del film y lo he visto. No confío verdaderamente en este tipo de presentaciones a posteriori, pero ciertamente, Berlin forma una unidad y era menester que esa unidad se desplazara en vivo en el mismo orden del disco. De modo que allí está Reed, el mismo gesto adusto y melancólico de los últimos años. La sombra entre las sombras de los otros músicos. Alguien dijo que, desde hace un tiempo ya, Reed tiene en escena el porte de un profesor. Allí, Reed: parte de las canciones simplemente las recita, otras lo atraviesan. Una mueca dramática que se apodera casi por completo de su semblante durante Caroline says II, pura fragilidad marchitándose.

 

 

 

Caroline dice, mientras se levanta del suelo, ¿por qué es que me golpeas?

No es nada gracioso.

Caroline dice, mientras se maquilla el ojo, deberías pensar un poco más en ti, no tanto en mí.

 

 

 

¿Qué hace a la unidad de Berlin? Una presencia, detrás de las canciones, una necesidad, entre las canciones. Más que para concluir una unidad de sentido, cada una de las canciones precisa de la otra para justificarse y revelar que había que entrar y ponerse a cantar. Y que no podía ser de otra manera.

 

 

 

Go-between / swoop swoop, rock rock

 

 

Tocar música no es como el atletismo;

uno debería mejorar con la edad.

La mente sin preparación, con talento natural

refleja la parte y nunca el todo;

es demasiado estrecha como para percibirlo.

Sus objetivos suelen borrarse.

 

¿Podría yo tener tu oído, ese

circular receptor de sonidos?

(Si esto fuera Roma

seríamos enormes)

 

El movimiento que va del instinto al cálculo es muy profundo.

Has escuchado y estado allí mucho más que un grabador.

El talento carga con su propio peso

El intelecto que lo afianza determina su grandeza

Vivimos una era en la que tenemos que pelear hasta con la gordura

Uno espera que la mente perdure más que la piel.

 

Si esto es cierto,

Me diré adiós

Y saludaré

a un otro tú.

 

 

Lou Reed, Playing music is not like atletics

 

 

 

Go-between / betray me

 

La afamada traición que supuso Berlin no era tan profunda verdaderamente. Lógicamente, el buen humor sàdico de Transformer (1972) ya no estaba allí. Pero si sus consecuencias, los naufragios posteriores al éxtasis, la radiografía de una ciudad ardiente de historias secretas, inenarrables, clandestinas, la certeza de no poder evitar el acceso a la locura y  a la vez no sentir la locura como una estupidez.

 

 

 

 

Go-between  / acoples

 

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Cuando ya no había razón para advertirlo, cuando era precisamente el momento menos adecuado para ponerse a hablar, Reed concluyó aquella segunda “traición” llamada Metal Machine Music (1975). Ya no hay letras que analizar, no hay ni siquiera melodías que tararear o heroínas románticas de  las que compadecerse. No hay voces, no hay gente, no hay nadie. Está Reed solo, en una habitación, generando acoples de guitarra durante 73 minutos. En algún momento posterior a la grabación, se puso a escribir.

“La pasión –el REALISMO- El realismo era la clave. Los discos eran cartas. Cartas reales escritas por mí a otra gente. No tenían y básicamente siguen sin tener música que escuchar, ya sea verbal o instrumental. (…) Por supuesto, en realidad era difuso, obtuso, flojo, aburrido y a fin de cuentas vergonzoso. Este disco es para fiestas/bailar/música de fondo o música romántica. Esto es lo que yo entiendo por rock “real”, sobre cosas “reales”. Nadie que yo conozca lo ha escuchado de principio a fin, incluyéndome a mí mismo. No hay que hacerlo.”

Curiosamente, en Pass Thru Fire, su libro de letras de 2000, el texto aparece primero subrayado con trazo muy grueso y luego una vez más, totalmente tachado en negro.

 

                                                            

                                                                 

                                                       

Go-between / in public II

 

Traiciones: Berlin, el mismo disco que, en 1973, obtuviera las peores críticas que haya recibido Reed a lo largo de toda su carrera, hoy forma parte de los “mejores 500 discos de todos los tiempos”.

Lou Reed pareciera limitarse a parafrasear aquella sentencia de Frank Zappa: ¿Qué es el periodismo de rock?  Gente que no sabe escribir, entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer.

 

 

Go-between / el notable rinconero

 

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Traducir trae la impostura la mayoría de las veces. Si no puede usarse un término específico de un determinado medio, se usa, con mayor o menor impunidad, el de otro. Rinconero es aquel que ve la vida pasar sin entrometerse demasiado en ella. Lógicamente, a efectos de justificar un poco estas líneas, la sustitución de water boy por rinconero tiene una suerte muy limitada. No obstante, creo que nos entendemos. Y entendamos que nada de voyeur hay en Berlin. El voyeur rara vez quiere dejar de ser lo que es en algún momento: le gusta mirar y tener bien en claro que ése es su lugar. Nuestro rinconero, en cambio, ocupa un lugar que bien puede ser el de todos y desde el que se puede ser uno y los demás alternativamente, en sus miserias y en sus virtudes. Atravesar lo ideológico, pasar de un parecer a otro, de un soy a un sólo estoy aquí, de un estamos a un no me importa demasiado estar. De un todo esto me da lo mismo a esa miserable puta no supo decirle a nadie que no. Reed consuma todo un proceso dialógico, está en un rincón para relatar, pero aún para inculparse o desentenderse de lo que sucede; forjar postales de realidad y enmascararlas, malearlas hasta que la fundición es tal que no nos queda certeza alguna acerca de esa misma realidad, ninguna otra certeza más que saber que es urgente y nos inmiscuye en sus nervios. No podría decirse que todo esto no tiene nada de fílmico ¿Qué hace  Pasolini con la cámara en Teorema, girando alrededor de Anne Wiazemsky, sino poner al desnudo lo que una mirada perdida ya no puede demostrar? ¿Qué hace si no Godard en Vivre sa vie? La cámara empieza relatando la vida de Nana y del mundo que la rodea para, hacia el final del film, hacerse carne de lo que ve, moverse a su medida, con el pulso exacto de sus pasos, acercarse cada vez más hasta que es la única forma que tenemos de saber de ella.

 

 

      Go-between / Qué calor hará sin vos en verano

                                                                                                                                           

De una contradicción, pienso, la revelación de una promesa. Todo bien pudo haber empezado con una promesa que no hiciera más que repetirse a lo largo de nuestras vidas: one sweet day. Berlín, el sitio en el que se duele de mejor manera, la ciudad imaginaria en la que nos conocimos y nos juramos tontamente amor eterno, sin saber que tantas cosas irían a interponerse entre nosotros. Berlin, una palabra como otras tantas. Berlin, la palabra con la que supimos que dos televisores y dos Cadillacs no nos iban a cambiar la vida, sino esta promesa del día dulce en que volvamos a encontrarnos. En Berlin. Y una música efímera, sonando a lo lejos, que no parece perderse ya.

 

 

 

M.A

 

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