La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Dossier Salinger: Patos y Patos enero 12, 2009

 

 

                                                                                                                                       centralparkgapstowbridge

Lo que sobreviene a una pregunta que no debe haber sido hecha con un fin práctico, es silencio. Silencio de todos, de quienes preguntan y de quienes no responden. Silencio que no ajusta nunca bien los postigos del caos espiritual en el que nos alojamos con tanta displicencia, silencio para decir buenos días, y silencio para decir buenas noches, silencio por entre cosas que no parecen pertenecer a este mundo, y sí, pertenecen, como el pan, las dietas de los lunes y los pómulos erguidos del portero de edificio.

 

I live in New York, and I was thinking about the lagoon in Central Park,

 

Se pregunta para entrar y se pregunta para salir, pero rara vez se pregunta para operar contra la realidad, para hacer evidente lo frágil que es, lo intensamente otra que es esa maraña de generalidades a la que llamamos realidad, lo indecible que es decir realidad y decir hoy despierto, me lavo los dientes, llego a tiempo al trabajo; o bien, hoy no me despierto, no me lavo los dientes, no llego a tiempo a lado alguno. Indecible todo: ver que suceda y no poder hacer nada para rebatirlo. Y ver tan solo que rebatirlo, que animarse a atravesarlo con paradojas, cuesta la vida y no significa nada en absoluto: las dos cosas, que te cueste la vida y que nada signifique.

 

down near Central Park South

 

En todo caso, la diferencia. No se trata de preguntas retóricas. No es el motivo. No se trata siquiera de preguntas (pienso en el Zen) que no controlan su respuesta por el sencillo motivo de que funcionan como una respuesta. No se trata tampoco de iluminaciones. Hablo del lugar, del momento preciso y de la oportunidad. Sobre todo de la oportunidad, esa constantemente inocua forma de ver la vida: pensar que la oportunidad consiste en cuando realmente lo quieras, como si realmente eso fuese a existir. La oportunidad ha de ser lo necesario, y lo necesario ha de ser subversivo, demoledoramente cierto sin apelar a la verdad. Demoledor como decirnos: la verdad no es nada si pierde su oportunidad de ser, su oportunidad de desbaratar las cuatro patas de una mesa que vemos todo el tiempo con ojos tiesos y a la que le romperíamos todas las patas si no fuese que tenemos que comer esta noche.

 

I was wondering if it would be frozen over when I got home,

 

Preguntas del tipo que no pueden hacerse, dije, y quiero dejarlo en claro. No creo verdaderamente que no todo pueda responderse como con cierta ingenuidad aprendimos a no responder: Dios, el Universo, la Vida, La Muerte, Adónde Vamos, De Dónde Venimos. Pero me deshago de mis palabras: todo eso no puede responderse, pero aún digo, no puede preguntarse. Preguntar por las cosas es traicionarlas. Preguntar la Vida es traicionar la Vida y con ella, todas las demás preguntas en torno. Mallarmé retomó ciegamente a Bergson, también Proust: nombrar es matar, sugerir es crear. Holden Caufield, ¿qué creas con preguntas que nadie –personajes, lectores, especialistas- puede responder? Creas una pátina de silencio insospechada y creas la mirada de las cosas más sobria que puede oírse. Académicos, filósofos de este mundo, pensadores, curiosos: no estoy interesado en nada más que en los patos que Holden Caufield vio,

 

 and if it was, where did the ducks go.

 

los patos con los que Holden Caufield escapa del discurso de su profesor erudito, los patos con los que recibir puteadas de un taxista, los patos con los que bailar en una noche de mil estrellas de desconocimiento y querer aún estar vivo, y bien vivo. Aquí la imagen, Conde de Lautréamont, injustificadamente insertada: patos, Sí, buenas gentes, soy yo quien os ordena quemar, sobre una zapa enrojecida a fuego, con un poco de azúcar amarilla, al pato de la duda con labios de vermouth que derrama, en la lucha melancólica entre el bien y el mal, lágrimas que no le vienen del corazón y que, sin mecanismo neumático alguno, hacen al vacío universal por doquier.

 

Patos cuac-cuac, gatos miau-miau, y qué del cuác, y qué del miau también. Preguntar transformadoramente es siempre preguntar el qué de algo; al por qué cualquiera puede responder, o al menos cualquiera puede enhebrar dos frases y responder algo. Preguntar qué: qué: qué: qué.

 

I was wondering where the ducks went

 

Preguntar doble, tonto tontísimo Jerome David: preguntar dónde van y dónde fueron. ¿Puede admitirse una invocación más cercana a la fatalidad? Preguntar desde el presente y resolver que el presente ya es pasado, ya es lo que no fue, y la vida es la vida que no fue, y los patos que se van primero por haberse ido mucho antes, después.

 

when the lagoon got all icy and frozen over.

 

Preguntar misterioso, preguntar a nadie y a uno mismo con la fuerza de ser todos: preguntar Bob, ¿are birds free from the chains of the skyway?  Preguntar hasta que nada acabe, hasta que seamos todos quienes vengamos a preguntarnos por patos y pájaros, por rojos y negros, por bestias y ninfas, por damitas dulces que se nos escapan en mitad de la noche y tenemos dos segundos de qué, de un gran qué irresoluto y siempre final, que olvidamos para vivir y olvidamos para morir. Un gran Qué muerto de miedo de preguntarse cosas que no vengan a decir Qué. Qué.

 

I wondered if some guy came in a truck and took them Hawai

 

¿No lo ves? A Hawai, al zoológico, o algo. O algo: qué. Algo así como Hawai, como el zoológico, como preguntar diez mil veces por lo que no es ni Hawai ni el zoológico, sino Qué: algo.

 

 to a zoo or something. Ot if they just flew away*.

 

Y algo algunos, Algo todos. Los que preguntan incansablemente en la noche de los tiempos por patos que no pueden dejar de irse, de volar, muy lejos de nosotros.

 

 

 

M.A

 

 

* Vivo en New York y pensaba en los patos de Central Park, cerca de Central Park South. Me preguntaba si el lago estará congelado para cuando esté en casa y si es así, adónde irán los patos. Pensaba adonde se fueron cuando el lago se llenó de hielo y se congeló. Me preguntaba si algún tipo vino con un camión y se los llevó a Hawai, al zoológico o algo. O si simplemente volaron lejos de allí. (The Catcher In The Rye, 13)

 

 

One Response to “Dossier Salinger: Patos y Patos”

  1. gemma Says:

    El pato de la duda. Muchas veces quise preguntarte por el Qué de ese nombre,pero a falta de un por qué suficiente, opté por la duda y no me animé. Igualmente la pregunta quedó formulada( la diferencia entre preguntar y preguntarse es esencial… pocas veces el pronombre reflexivo significa, tan efectivamente, reflexión), y ahora, después, respondes Lautreamont, y me digo que la relación de las preguntas con las respuestas es sólo la historia de un desencuentro y una seducción. Vamos, nada más lejos de creer en las medias naranjas, ni en la complementariedad ni en la dialéctica,pero sí creo creer en las respuestas.Nunca en las de hoy, pero tal vez mañana.


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