La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

London, London ou Ajax, Brush and Rubish – Caio Fernando Abreu abril 13, 2009

 

 

Titulo Original: London, London ou Ajax, Brush and Rubish (http://semamorsoaloucura.blogspot.com/2007/08/london-london.htm) El cuento se encuentra en el libro Estranhos estrangeiros (1996)

Autor: Caio Fernando Abreu (1948-1996), escritor y periodista brasilero. Exploró el cuento, la novela y el teatro. Entre sus principales obras están Triâgulo das águas (1983), Os dragöes não conhecem o paraíso (1988)

Traductor: Roberto Santander

 

 

 

LONDON, LONDON OU AJAX, BRUSH AND RUBBISH

 

Para Carlos Tèmple Troya

 

                                                                                                                                                                                                         09_caio_fernando_de_abreu

Mi corazón está perdido, pero tengo un mapa de Babylon City entre las manos. Primer día de fog auténtico. Hay un fantasma en cada esquina de Hammersmith, W14. Voy navegando en las waves de mi propio silbido hasta la puerta oscura de una casa victoriana.

 

Good morning, Mrs. Dixon! I’m the cleaner!

What? The killer?

Not yet, Lady, not yet. Only the cleaner…

 

Llamo a Mrs. Dixon de Mirs. Nixon. Es un poco sorda, así que no entiende bien. Tengo que gritarle muy cerca del pendiente (jamaicano) de su oreja derecha. Mrs. D(N)ixon usa un chaleco de piel (siberiana) muy elegante sobre una malla negra, y un collar de jade (chino) en el cuello. Sus ojos azules son impenetrables, y, cuando se contraen, hacen mover lentamente la red de adornos (belgas) que sujeta en su cabeza. Sólo cuando comienza a acariciar a su gato (persa) me presta atención

 

Where are you from?

I’m Brazilian, Mrs. Nixon.

Ooooooooooouuuuuu, Persian? Like my pussy cat! It’s a lovely country! Do you like carpets?

Of course, Mrs. Nixon. I love carpets!

Para mostrar interés, enciendo inmediatamente un cigarro. Pero Mrs. Nixon se intranquiliza, junto con el gato.

Take care, stupid! Take care of my carpets! They are very-very expensive!

 

Trae un cenicero de plata (Tailandés) y apago el cigarro (americano).  But, sometimes, yo hablo también un poquito de español e, if il faut, aussi un peu de français: navego, navego en las waves contaminadas de 3425797571_ebca48bc6dBabylon City, después me siento en el Hyde Park, W2, y presencio el encuentro de Carmen Miranda con una Rumbeira-from-Kiúba. Perhaps por los orígenes tropicales y respectivos back-grounds, se hablan por medio de quiebres y giros y quizá por el tono dorado de las hojas de otoño, (like “Le Bonheur”, ¿remember “Le Bonbeur”?), tal vez, maybe, se aman inmediatamente.  Pero Carmen huye, fiel a sus ya citados orígenes y repite enl(r)ouquecida[1], en portugués castizo, que ese amor ciego terminará por matarla. La Rumbeira-from-Kiúba, cuyo nombre, hasta hoy, no ha sido debidamente esclarecido, (something between Remédios and Esperanzá), decide tomar medidas con el fin de abandonar la old-fashion y se matricula en beginnerde danza moderna en The Place, Euston. NW1. Para consolarse del frustrado affair, todos los sábados va a Portobello Rd, Wll, donde se dedica a la investigación y eventual adquisición de porcelana china. Su pequeña habitación en Earl’s Court Rd, W8, está tomada. Ayer substituyó su almohada por una carísima pieza de la Dinastía Ming. Mientras, Carmen gana 20 libras por semana cantando “I-I-I-I-I-I-I like very much” en los intervalos de las sesiones de Classic, Nothing Hill Gate, Wll. Los sábados compra viejos zuecos con altísimas plataformas, tejidos y frutas en los barracones de Portobello –para llenar el hueco de su (c)hambre[2]. Tarde en la noche, cada una en su habitación, leen respectivamente a  Cabrera Infante y la lírica de Camões. Ambas esperan, secretamente, encontrarse cualquier  saturday de estos, entre candelabros art nouveau, ropas de paje renacentista, couves-de-bruxelas y pasteles de Jamaica, frente al Ceres, Portobello, Rd, W14, donde todo pasa. O casi. Pero todo es en secreto. Ninguna está dispuesta a hablar primero. Ninguna dejará vislumbrar alguna emoción detrás del make-up. It’s so dangerous, money, y, además, en Europa es así, hijo mío, trata de ir acostumbrándote. Pero siempre puede ser que sus ojos digan todo. Como en esas melosas y absurdas historias de Rumbeiras-from-Kiúba meeting Carmen-mirandas por las veredas otoñales de Hyde Park –donde las hojas, a quien le interese, siguen cayendo.

 

I think all Latin-American writers should write in English. Spanish is very difficult. But don’t worry, dear: Joseph Conrad learned to write only at nineteen…

 

Ampollas en las manos. Callos en los pies. Dolor de espalda. Músculos cansados. Ajax, brush and rubbish. Pelo duro por el polvo. Narices llenas de mugre. Stairs, stairs, stairs. Bathrooms, bathrooms. Blobs. Dolor en las piernas. Subir, bajar, llamar, escuchar. Up, down. Up, down. Many times got lost in undergrounds, corners, places, gardens, squares, terraces, streets, roads. Dolor, pain. Blobs, ampollas.

 

You’re not just beautiful. I think you’ve got some-thing else.

 

 

 

I’ve got something else. ¿Donde los castillos, los príncipes, las suaves vegetaciones, los grandes encuentros 3419049058_8052297ddb–donde las montañas cubiertas de nieve, los teatros, los ballets, la cultura, la historia –dónde? Paisaje duro, hard landscape. Tunecinos, japoneses, persas, indios, congoleños, panameños, marroquíes. Babylon City hierve. Blobs in strangers’ hands haciendo privado el balde lleno de sífilis, mientras tiro la descarga para que Mrs. Burnes (o Lascelley ou Hill ou Simpson) no escuche el grito.

 

What you think about the Women’s Lib?

Nothing. I prefer boys.

Chauvinist!

 

Ella está descalza, aunque hace frío. Tiene una falda colorida que llega  casi hasta el suelo lleno de basura. El pelo rojo de henna, con algunas mechas verdes. En los ojos, un pincel stone trazó enormes alas de purple butterfly. Como si su rostro fuera un jardín. Empuja un coche de niños vacío y canta. Canta cualquier cosa, así: “I’m so happy/ I’m so happy/’cause today is The Day/’cause today is a Sunny Day”. Es muy joven, pero la heroína le quitó el color de su piel. La boa azul se mueve con la brisa que causa un bus al pasar. Sonríe, se detiene, da media vuelta, y saca de dentro del coche una bolsa de pequeños vidrios y cordones dorados y toma un vidrio oscuro y salpica unas gotas de óleo en la punta de sus dedos y los pasa –slowly, slowly– por mi frente, por mi cara, por mi pecho, en las cicatrices suicidas de mi pulso de indio:

 You know and I know that you know: today is just The Day.

 

Hay olor a Sándalo, a Oriente. Yo no quiero decir nada, en ninguna lengua, no quiero decir absolutamente nada. No sonrío y dejo que se vaya con sus pies descalzos y sucios, bailando sobre la tela de su falda. Ella todavía canta. Respiro profundo, mientras espero que el bus pase, y siento Sándalo, siento Oriente.

Won’t you finisb your bloody cigarette?

Fuck off!

Very eccentric!

 

Mrs. Austin le apunta a las palomas del patio y dice que no se puede morir, ¿you know?, que tiene ochenta años pero que no se puede morir. ¿Qué sería de las palomas de Mrs. Austin si el muriese ahora? Me quedo parado en la esquina, las manos llenas de palomas, los pies en el jardín dorado de Mrs. Austin, que me dio cincuenta pence más. Ellas pasan, ellos pasan. Algunos miran, casi paran. Otros se dan vuelta. Otros, después de concluir que no he muerto, a pesar de mi pelo negro y ojos oscuros, se acercan solícitos y, como en esta isla no se puede andar impunemente por las esquinas, me agraden con su British hospitality:

 

― May I help you? May I help you?

― No, thanks. Nobody can help me.

 

Something else. Toco el pequeño cactus con los dedos llenos de ampollas rosadas. Es un frágil falo verde, cubierto de espinas blancas. Comprimo las espinas blancas contra la piel rosada de las ampollas de mis dedos. Pero nada pasa. Something else. Yo quería tocar “Pour Élise” al piano, ¿sabía? Es algo kitsch, lo sé, pero yo quería, y en el Brazil,  cariño, en el otro lado del mar, hay una tierra encantada que se llama Arembepe, y un poco más al sur hay otra, que se llama Garopaba. En estos sitios, todos los días son sunny-days, todos. Mon cher, tome sus maracas, su malla de ballet, sus platos chinos –toma todos los pedazos que perdiste en tus andanzas y ven a mi alfombra mágica. Te quieres volar conmigo hasta los sitios encantados? Something else. Coño. Apreto mis ampollas contra el falo verde. Y nada pasa. Como César Vallejo: “Tenemos en uno de los ojos mucha pena, y también en el otro, mucha pena, y en los dos, cuando miran, mucha pena. Carmen está excitada, el teléfono en las manos. Flash-back: Cármen-menina excitada con el pene del vecino entre las manos de uñas verde-menta, esmalte from Biba, High Street Kensington, W8. Quizá Remédios, Soledad o Esperanza. Zoom en los ojos. La boca escalarta repite enr(l)ouquecida[3]:

 

Pero si no te gusta esa de que te hablo, hay otra más al sur, o más al centro,  donde Io quieras,  cielo, donde Io quieras,  locura. Sometimes, penso que mio cuore es una basura, but “your body hurts me as the world hurts God”. I car it forget it.

 

Look deep on my eyes. Can you see? They’re lost. They’re completely lost. And I can do nothing.

 

 

caiofernandessite1

 

 

Camino, camino. Rimbaud fue a África, Virginia Woolf jugó en un río, Oscar Wilde fue a la cárcel, Mick Jagger se inyectó silicona en la boca y Arthur Miller se casó con Norma Jean Baker, que acabó entrando en la Hi$toria, si no que lo diga Norman Mailer. Mrs. Burnes no viene, no viene. Wait her and after call me. Espero, espero. Mrs. Burnes no viene.  En Amsterdam es hasta legal, pero nunca vi tanta mierda de perro en la calle. En Nicaragua un tercio de la población habla ahuara, que es una lengua hindú. En el muro cerca de casa, alguien escribió con sangre: “Flower-power is dead“. Es fácil, flaco, terminar en algo bueno: primero busca un departamento, después busca trabajo, una escuela, después, si sobra tiempo, amor. Después, si fuese necesario, y siempre es, motivos para reír o llorar –o cualquier cosa más drástica, como convertirte en adicto a la heroína, hacer auto-stop hasta Katmandú, traficar armas para los marroquíes o –siempre existe la old-fashion– morir de amor por alguien que tenga asco de tu piel latina. Why notP

 

Please, can you clean the other side of that door?

 

Primero, la sorpresa de no encontrar. Sorpresa blanca, larga, boca abierta. €10. El arriendo de la semana más uno o dos mazos de Players Number Six. Algunos sandwiches y buses,  five en la entrada, y five, please, a la salida. Reviso la bolsa: pasaporte brasilero, patchulí hindú, monedas suecas, sellos franceses, fósforos belgas, César Vallejo y Sylvia Plath. Ojo en el suelo. Alejo las piernas de las personas, las latas de basura, empujo bancos. Tengo dos opciones: sentarme en la escalera sucia y llorar o salir corriendo y tirarme al Támesis. Prefiero tomar el próximo tren para la próxima casa, navegar en las waves de mi propio silbido y esperar a Mrs. Burnes, que no viene, que no viene.

 

WHY?

I beg your pardon?

 

                                                                                                                                                                  3418238729_ac61a9638d_m

Anochece siempre temprano y en la sala discuten sobre las virtudes de la  princesa Anne. Alguien dice que el marido es muy caliente y escuchan un rock que habla de “una-isla-del-norte-donde-no-sé-si-por-suerte-o-por-castigo-fui-a-parar-por-un-tiempo-que-pasó-rápido-como-todo-tiene-que-pasar-hoy-día-yo-me-siento-como” si ahora fuese también ayer, mañana y después de mañana, como si la primavera no sucediese al invierno, como si nunca se debiese romper la cáscara del huevo, como si no fuese necesario encender todas las velas y todo el incienso que hay por las casas para alejar el frío, el miedo y la voluntad de volver. Pero el coche de niños est´vacío. La piedra de Brighton pare­ce un corazón partido. El tarro esconde la Torre Fulminada. Las flores amarillas sobre la mesa blanca todavía no mueren. El teléfono existe, pero no suena. En la pared hay un mapa del siglo no sé cuántos. El cactus. La aguja hace que la ampolla libere un líquido espeso y dulce. Siento dolor: estoy vivo. Lo último que vi del día reposa, como en un poema antiguo, sobre el uniforme de la tercera gran guerra  tirado al suelo por la ofensiva de la mañana siguiente: zapatillas francesas (treinta francos), blue jeans suecos (noventa coronas), suéter inglés (cuatro libras), abrigo marroquíe (noventa pesetas). Ahora valgo un poco más caro y mi precio está sujeto a las oscilaciones de la bolsa internacional. Cuando vuelvas, vas a ver como las personas sólo te dicen “Mira, él acaba de volver de Europa”. Te pondrán caras y te lanzarán miradas, y tendrás un status increíble. Con ese impulso podrás comerte a cualquiera. Flaca, tu me lo dijiste, lo sé, pero ¿dónde están tus dedos llenos de anillos? Y en la sala, en la sala discuten las virtudes del marido de la princesa Anne y cantan rock. David Bowie es una gran mujer, pero mi corazón es atlante. Tengo sol en Virgo, Marte en Scorpio, Venus en Leo y Jupiter en Sagittarius. Me ubico. Pongo el despertador a las siete de la mañana, cuando todavía está oscuro, y los autos están cubiertos por el hielo. Apago la luz y me tapo con el cobertor rojo. Sin embargo, y a lo lejos, alguien dice que a fin de año todavía tiene que venir el cometa. Busco un fósforo, enciendo un cigarro. La pequeña punta roja se queda brillando en la oscuridad. Sorry, in the dark: red between the shadows. Casi com un farol. Sorry: a lighthouse. Flaca, allá en la Bahía, encuentra mi pequeña luz. Extiende tu mano llena de anillos por sobre el mar y toca mi frente caliente de índio latino-americano y habla así, con un acento bien horroroso, que Shakespeare se retuerza en su tumba:

 

– De beguiner is ólueis dificulti, suiti ronei, létis gou tu trai agueim. Iuvi góti somessingui élsi, donti forguéti iti.

I don’t forget. Mi corazón está perdido, pero tengo un London de la A a la Z en la mano derecha y en la izquierda un Collins dictionary. Babylon City moribunda, ahogada en la basura occidental. But I’ve got something else. Yes, I do.

 

 


[1] Se mantuvo el original, privilegiando la doble significación del idioma nativo.

[2] Chambre: habitación en francés.

[3] Se mantuvo el original, privilegiando la doble significación del idioma nativo.

 

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