La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Buen día Lexotanil abril 17, 2009

Filed under: música — laperiodicarevisiondominical @ 8:49 am
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Como confesión o como queja, como revancha o puteada veloz. Contra lo inapelable o contra lo que no sirve, da igual, Ciudad de Pobres Corazones (Fito Páez, 1987) no es sólo un ejercicio autobiográfico, ni una reseña maldita de un tiempo maldito. En las canciones del disco está la urgencia de lo insoslayable. Dura, puta y cruda realidad de un tiempo que, más allá de las referencias directas a lo biográfico, resuena como pieza de un viaje a la lucidez y medida del dolor.

– ¿Quieres más?

– No

– Todos tienen más

Primera canción y la frase es clara: Todos tienen más. No hay mérito, tampoco es castigo; el límite no existe, el límite es todo el dolor que puedas soportar. Fito Páez canta y escribe canciones que exploran la resistencia de las emociones para encontrar, en el entramado de ellas, la desorientación que te obliga a suplicar que ya no quieres, que ya no puedes, más.

Ya que no hay regreso, ya que no hay salida
quiero que me digan cómo parar
vuelves de tu casa y si no hay Whisky
un buen geniol

La figura del otro, entendido como lo opuesto, como el antónimo sobre el que se ejerce la confrontación, asume todo tipo de rostros. El mundo, la gente sin swing, la soledad, el fin de la fiesta; lo único claro es que el enemigo existe.

Esto es una guerra, ya me han declarado
donde el enemigo puedo ser yo
todos los fantasmas, todos los países,

todas las creencias, todo el dolor
vuela en su caballo despidiendo mucho gas
como si lo que hubiéramos amado.

En la panorámica de la desorientación, la búsqueda se convierte en un acto desesperado, irreflexivo, lúcido e irremediable. Cuando se piensa, se cree, que se ha tocado fondo, la ruta es el único coraje que nos queda. Porque sólo hay una manera, y Fito Páez en éste disco así lo hace sentir, de confrontar el dolor: morir en él. Luego, viene lo otro: la soberbia y la rabia; la angustia convertida en rebeldía y orgullo.

Yo busco algo que no se encuentra
No sé si vale o valió la pena
Después de haber prendido la mecha
No sé cómo parar esta cabeza
Porqué no prueban una noche
Cuando lleguen a su casa
No haya nadie y el teléfono no suena
¿A ver qué pasa?

Páez conoce las miserias del daño y la irrefutable culpa de no poder elegir. Canta al incierto destino, como queriendo iluminar una zona gris a la que le da miedo ingresar. Es que cuando te marcan una vez piensas que la condena es eterna. O por un buen rato. Me dirijo hacia ese punto donde hay algo y a la vez no existe nada Me pregunto qué otra cosa puedo hacer.

Desconocer es la clave, pero arrojar hipótesis es el mérito. Una canción como un probable, como una manera de contarse el crimen, una y mil veces; una canción para cada responsable. Ciudad de Pobres Corazones persigue las lágrimas de un crimen pasado; pero también procura pagar el precio de la ausencia. Porque si de algo habla el disco, es del espacio vacío que deja lo que no se tiene más. Es la irreparable soledad: Miro a los costados y nada que amarrar Ya no existen lazos Alguien hizo trac, trac, trac

Y el problema es que hay que llenarla. Y el disco del que hablo es una manera de abarcar el vacío y darle una narratividad al dolor. Es que, por más que la moralidad imperante y los benefactores nos culpen y no estén de acuerdo, el resentimiento es el modo en que los vencidos rescatan el valor para regresar al mundo del que se sienten expulsados. Un regreso que no es una incorporación pacífica, sino una incorporación desidiosa y lúcida, incrédula con el otro, pero verdadera para con uno.

Lo que no puedo explicarme
Ya lo voy a transpirar
Que se queden con sus cosas
Que se queden ahí atrás
Que se queden con su mundo
Yo no me voy a enfermar más

No sé si el precio es el justo, tampoco si el dolor desapareció. Páez escribió y cantó uno de los discos más cercanos y directos en lo que a obra y biografía se refiere. Sin embargo, el mérito mayor es el de haberle dado forma a la urgencia de contar la historia que es la suya propia; canciones en las que se reconoce la inmediatez del dolor y el recuerdo. Ciudad de Pobres Corazones es, de cierta forma, el disco del desencanto ante un mundo que, alguna vez, al menos remotamente, prometió cierta justicia. Un disco para los que creyeron en la perpetuidad de la infancia, para los que pensaron que el amor –de todo tipo- conocía para siempres, para los que confiaban que el dolor tenía medida y deferencia. En suma, un disco que propone que lo único justo es lo que puedes aguantar.

R.S

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4 Responses to “Buen día Lexotanil”

  1. a Says:

    “Porque si de algo habla el disco, es del espacio vacío que deja lo que no se tiene más”
    “el límite es todo el dolor que puedas soportar”

    notable.

  2. sofia Says:

    de casualidad llego a éste espacio…es increible la nota que has hecho. si bien pude percibir en el disco muchas cosas que nombrás, me abriste mucho la cabeza.
    ahora me pongo a escuchar el disto, después de tanto!

    saludos.

    • laperiodicarevisiondominical Says:

      Gracias por tus palabras, Sofía.
      Es un gran disco…de esos que no escuchas durante un tiempo, y cuando lo vuelves a oír siempre te sorprende.

      Saludos.

  3. hola…no puedo agregarme como seguidora,es muy probable,que me hayas bloqueado,ya que cumplidos los pasos,no aperezco…si así fuere,me gustaría saberlo!!!
    FITO ERA EL DE ANTES!!!! igualmente sigue rokeando,y es muy bueno!
    un abrazo,gracias
    lidia-la escriba

    blog actualizado


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