La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Nota de una lectura urgente: En el Camino (1957) mayo 4, 2009

 

lg86383-3on-the-road-jack-kerouac-poster2La vieja tradición del viaje tiene diferentes y muy variadas génesis. Todas, claro está, válidas, justificadas; lo suficientemente agresivas como para que sean necesarias en la configuración de cualquier movimiento actual. Pero entre todas, por múltiples y siempre discutibles razones, la idea del viaje que aparece en En el Camino, de Jack Kerouac, perdura de una manera insoslayable
Mucho se ha escrito al respecto. Son múltiples los textos que dan cuenta de su importancia como novela, como retrato de un tiempo, como configuración de un movimiento que, tal vez, buscaba algo más que mera creación literaria. Sí; estamos de acuerdo. Sin embargo, como pocas novelas, Kerouac elabora un plan; una escritura que procura romper las normas del bien-hacer no por que éstas sean imperfectas, sino porque no son las propias.
En el Camino es la creación de un espacio urgente, para que en él las mentes viciadas e imperfectas, que no se contentan con el plan de este mundo, manifiesten la poca rebeldía que les va quedando. Y la rebeldía, esa palabra ya capturada por los sistemas de pensamiento, es un lugar y un momento en que el sujeto decide hacer las cosas a su modo, creyendo, deliberadamente, con toda la irresponsabilidad de los que tienen poco que perder, que así se podrán liberar de algo que tampoco saben muy bien qué es.
Kerouac convirtió la rebeldía en un modelo estético. Un modelo que superó las convenciones de comportamiento, para realzarse como un método literario. Hay otros, muchos, que también lo intentaron. Pero, y aquí arriesgamos, el norteamericano consolidó su método a través de un modelo que superara todo tipo de teoría literaria. Kerouac, para todos los que creen ciegamente en los análisis críticos del pensamiento y el discurso, no funciona si lo lees apegado a una estructura rígida, textualista y meramente académica. Justamente su grandeza está en superar las clasificaciones, alterar moldes, fundar, simplemente fundar.
En el Camino actualiza la adolescencia y te obliga, como pocas novelas, a movilizarte. Y da igual lo que entiendas tú con eso; la novela de Jack Kerouac es una novela móvil, inquieta, que se escribe –y se nota- con el ritmo del miedo y la ansiedad de no saber adónde se llegará. Una novela sin destino porque el destino, el final, la consolidación de algo, es un invento.

Lo único que podíamos hacer era irnos.”

Es Dean y Sal, pero también Carlo y Marylou. Es un coche arrendado, o un Sal haciendo autostop en la carretera. Es una pelea en un bar, o dos tipos que se juntan a hablar durante la madrugada. Es un amor salvaje, traicionero y egoísta como la única manera de amar que existe. En el Camino es el inicio, medio y fin de una forma de hacer las cosas. Un abandono de la razón preocupada y un regreso a la sorpresa. ¿Qué haremos solos, sin dinero, sin destino, apesadumbrados, inquietos y sin respuestas? Viajar. Irnos. Movilizarse. Hacer de la inquietud un plan. Hacer de la urgencia un método.
“—¡Vamos a Los Angeles! —gritaron.
—¿Y qué vais a hacer allí?
—Joder, no lo sabemos. Además, ¿eso qué importa?”

La figura del vagabundo surge en las páginas de Kerouac, especialmente en esta novela. Y hay varias maneras de acercarse a lo que un vagabundo simboliza y significa en el contexto social de la novela, como en el contexto histórico de la época. Hay que dejar claro, primero, un aspecto esencial, a mi juicio, que tiene relación con el kerouac-palumboidiscurso que trasciende los tiempos de la historia norteamericana: el anhelo de libertad e independencia. Un recorrido por los textos legales –la Constitución de los Estados Unidos o la famosa Primera Enmienda, por ejemplo- o por textos más literarios –pensemos en Moby Dick o en Huckleberry Finn- la idea de libertad como un objetivo esencial para la consagración de la vida humana se manifiesta con una fuerza inigualable. Cierto respeto a la individualidad –aunque podremos discutir si verdaderamente se respetan- y al poder de decisión individual –independencia- perdura a lo largo de la historia norteamericana como una constante que configura un carácter, un deseo.
Es desde esa perspectiva, por ejemplo, donde podemos ubicar al vagabundo. En un texto de Kerouac, traducido para este mismo Dossier, La Desaparición del Vagabundo Norteamericano (1960), el autor manifiesta su sentir hacia la figura del vagabundo:
No hay nada más noble que erguirse frente a las serpientes y el polvo por la búsqueda absoluta de la libertad.”
La exaltación de los valores que encarnan, y la ubicación del mismo Kerouac como uno, en algún momento de su vida, realzan la figura de un personaje que es el símbolo de una oposición hacia un modelo social. Porque el hombre errante de En el Camino, es la manifestación última de un sujeto que procura una oposición realzando el rol tradicional que el vagabundo tiene en la historia norteamericana. Así lo dice Kerouac en el ensayo antes mencionado:
El vagabundo hoy en día sólo puede escabullirse —- todo el mundo está en casa viendo héroes policiales en la tele.”
El que antes era un modelo, ahora ha pasado a ser un personaje outsider, marginado. Lo que se entiende por libertad ha cambiado.
“—Mamá, ¿quién era ése?
—Era un vagabundo.
—Mamá, yo también seré vagabundo.
—No digas tonterías niño, eso no es para los Hazards
.”
En el Camino, en consecuencia, es una novela donde sus protagonistas intentan resistir ante un modelo económico, político y conductual, apelando a una forma de vivir que se asemeja, en ciertos puntos y sin el ánimo épico que algunos buscan darle, a la vieja tradición norteamericana del vagabundo. Daría para largo una exégesis de ésa afirmación, pero a modo de aclaración sostengo que el vagabundo es la representación de un tipo humano que puede, por su naturaleza, permanecer al margen de la sociedad, criticarla y asumir un rol de consecuencia.
Los sujetos de En el Camino, utilizan la figura del vagabundo como un medio de resistencia y oposición al modelo que impera. Es su forma de hacer y vivir; alejados de la convención social, rehusando ser parte de la forma de construcción identitaria y de comunidad que la sociedad norteamericana impone en ese tiempo. Hay una frase, en una carta de James Joyce (Cartas de Amor a Nora Barnacle), que ejemplifica lo que sostengo: “No jk20with20glass2puedo ingresar en el orden social, si no es como vagabundo.”
Entre la idea irrenunciable del viaje y la ubicación social de los personajes, En el Camino impone otro elemento a considerar cuando nos acercamos a su lectura: la idea de que lo que importa es lo que está por venir.
Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia adelante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos.”
Los personajes buscan, exploran. Reconocen su pasado –es el caso de Dean Moriarty y la historia de su padre- , están concientes de que la fragilidad existe y que el método para evadirla es el de avanzar. La figura de la carretera es también símbolo de una forma de encarar los hechos.
En otras palabras, tenemos que ponernos en movimiento, guapa, como te digo, porque si no siempre estaremos fluctuando y careceremos de conocimiento o cristalización de nuestros planes.”
La obra de Kerouac se valora por éstas y muchas otras razones. La exterioridad convertida en interioridad y profundidad sicológica, hace del texto algo más que un pronunciamiento, también es una aproximación a la idea de una totalidad que jamás se comprende. El escritor norteamericano expuso una manera de ser y actuar que se enfrentaba a los parámetros que la sociedad consideraba apropiados. Decir rebeldía es válido, pero decir rebeldía –hoy en día- es caer en la semántica de la contraparte. Kerouac, más bien, dijo que se pudo, se puede y se podrá. Aunque algo siempre se pierda.

R.S

 

 

One Response to “Nota de una lectura urgente: En el Camino (1957)”

  1. […] Nota de una lectura urgente: En el Camino (1957), por Roberto Santander. […]


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