La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Andy Chango y las noches de Boris Vian junio 3, 2009

Filed under: música — laperiodicarevisiondominical @ 2:40 pm
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La mecánica puede ser sencilla: un nervioso Andy Chango sobre el escenario del ND Ateneo, después de más de diez años sin tocar en Buenos Aires. El motivo puede ser predecible: una vida en España, 3 discos editados y un circuito musical que lo conoce y tolera. Pero Chango quiso algo más y con la ayuda de Javier Krahe (ex integrante de La Mandrágora), Luis Antonio de Villena y el músico Federico Lechner, editó el, quizá, mejor disco de su carrera: Boris Vian (2008)
No hablaremos de las similitudes y paralelismos que se pueden generar entre la vida de Boris Vian y Andy Chango. Lo que sí diremos es que las letras de Boris Vian, traducidas del francés y adaptadas al contexto, producen canciones atemporales, llenas de sofisticación, elegancia y actitud. El trabajo del ex líder de Superchango es sencillo: asumir el papel protagónico de las canciones. Se enfunda en el personaje y canta como si cada verso fuera un pedazo de su propia biografía. Lo de asumir personajes no es nuevo. Ya lo hizo en su segundo disco en solitario –Las Fantásticas Aventuras del Capitán Angustia-, personificando, justamente, al Capitán Angustia. No obstante, las dimensiones de uno y otro personaje son dispares.
Si bien en este disco los textos pertenecen a otro autor, Chango hace propio el discurso, lo eleva a una categoría disuasiva del yo y crea un sujeto que ya no es Vian ni Chango, sino un modelo urbano, bohemio, atrevido y desafortunado que canta, entre el humo, románticas, trágicas, irónicas y siempre malditas canciones.
Volvamos al escenario. Andy está sentado en un banco, al lado de una pequeña mesa que tiene cigarrillos, una botella de ron, un vaso, y adornos para fiesta. Más allá está el piano, una batería, un contrabajo, y tres vientos. A un costado, un sofá donde los espectadores pueden subir a fumar si lo desean. 800 personas –quizás un poco más- en la sala y un cantante que completa la escenografía de un show que no es sólo música, sino también un espectáculo que intenta reproducir una estética, un tiempo, un ritmo de hacer y cantar.

 

 No quisiera morir antes de conocer los monos del Brasil que duermen sin soñar
Los zorros de Moscú devorando el jardín
Las arañas de plata, de seda y de rubí.
No quisiera morir sin saber si la luna redonda disimula el filo de una hoz
Si en las cuatro estaciones caben tres primaveras
Si hace frío en el sol
Sin haber paseado vestido de mujer por un gran boulevard
Sin haber penetrado en las turbias miradas
Sin entrar en tu casa por la puerta de atrás
No quisiera morir sin conocer las llagas
Ni cualquier enfermedad que nos hace sufrir
El contagio del mal o el contagio del bien si se estrenan en mí me echaría a reír
Y también, cómo no, lo que ya conocí en el fondo del mar
donde bailan un vals el pulpo y el delfín y la hierba de Abril
y el olor a resina y el perfume en la piel de mi clara madame
mi amante, mi heroína,
mi peluche cruel, mi eterno manantial.
No quisiera morir sin haber agotado mis labios en sus labios
mi todo con su todo, su todo con mis manos
su infinito tesoro, mi amor desmesurado.
No quisiera morir sin que se haya inventado la rosa permanente
el ocio laboral, el mar en la montaña, la montaña en el mar,
el amor que no daña y la sombra en color.
A los niños volando y al ingenio inventando la vacuna total,
la aventura espacial, fontaneros baratos,
los monarcas en cueros, arquitectos modestos, abogados sinceros,
tantas cosas que ver, tantas cosas que oír, tanto por esperar contra la oscuridad.
Y ahora veo el final que se acerca hacia mí, que me quiera besar con besos de marfil, que me quiere llevar.
No quisiera morir sin dejar de probar a la gélida novia, la de gusto más fuerte, el sabor que me agobia.
No quisiera morir sin dejar de probar el sabor de la muerte.

 

 

Para el que conozca la obra de Chango, el cambio fue brusco. Si hay algo que caracterizaba a los discos anteriores era la poca preocupación melódica. Letras agudas, que hablaban de drogas, encierros, penas y alegrías repentinas, con grabaciones precarias. No importaba; los fanáticos de Chango alababan la actitud desafiante, las frases inteligentes, la impecable lógica del derroche y el vivir por vivir. Ahora, por el contrario, la preocupación musical se nota: los arreglos están calculados; los instrumentos bien elegidos, las interpretaciones ensayadas. 

 

006367Tocá Neuronas, la puta que te parió, ése fue el grito alrededor de la tercera canción. Sí; entre el público habían algunos que esperaban ver al Chango que cantaba “Hoy quiero quemar un montón de neuronas tengo que olvidar las miles de horas que debo currar. Tengo que elegir entre millones de drogas, debo decidir si quiero una sola o quiero mezclar…todas.” Pero a Chango no le importó. Siguió su concierto con la tranquilidad del que sabe que hacer lo que se quiere es la mejor demostración de rebeldía. Pero hay –o no- una justificación: muchos de los espectadores que fueron al ND Ateneo querían escuchar las canciones pasadas. El cantante Argentino residente en España, no ha tocado en directo ninguno de los 3 discos que ha editado en Europa. Canciones como la citada Neuronas, o El Viejo Lexatín, Demencia Temporal, Queda muy poco de mí, Alegría, jamás han sido escuchadas en directo por el público sudamericano. Y es más: las leyes del mercado tampoco han permitido que los discos aparezcan en las vitrinas.
No era el momento. La puesta en escena de Andy Chango correspondía a los ritmos que iba a tocar esa noche: rock, jazz, milonga, blues. Todo con el toque de comedia que el cantante argentino dispone cada vez que va a tocar una canción.
Lejos, muy lejos, aquellos conciertos de la Sala Clamores en Madrid, donde cualquier cosa podía suceder. Si no me cree, revise la presentación de Diciembre del 2004 (hay un famoso dvd pirata que lo muestra gritando “Rompan Todo”, mientras Yazmín se pasea desnuda por el escenario y Ariel Rot mira sin creerlo).
No. Lo que presentó Chango en Argentina, en su vuelta al país, es otra cosa. Y se entiende porque para el cantante funcionaba a modo de prueba. Tenía que dejar la fama de portavoz de las drogas, para convertirse en músico en su propio país. Alejarse del estigma con el que alguna vez cargó, desde esos versos de Fito Páez en su canción Ahí Voy (Andy se largó pensando, peor que en casa nunca estaré Andy se piró del barrio,
buscando a qué o a quién tenerle fe y su corazón extraño dado vuelta en el parquet ya ha sufrido mucho, mucho, mucho, mucho daño es momento de largarse a correr
) hasta las apariciones en televisión presentando sus videos como jurado en un concurso de marihuana. Chango vino a mostrar que no es un drogón que grita desde el público, sino que es un drogón que puede entregar un producto musical de calidad, envidiable, digno de imitación. Música para todos.

 

1234367395_extras_ladillos_1_0Eso está en Youtube, el mismo personaje, mientras Chango declamaba el monólogo que antecede la canción Snob, gritó que lo que el músico contaba ya estaba en Youtube. Y nuestro protagonista, aunque se equivoque en la forma, aunque esté pasado de todo, tiene razón: está en Internet. La paradoja funciona, ya que Boris Vian (2008) fue un disco que estuvo disponible para descargar por lo menos 3 meses antes de su aparición comercial. Nunca se supo muy bien cómo, pero el disco se filtró a la red y fuimos muchos los que nos descargamos el material. Y es que la fama de Andy Chango (más allá de su participación en Superchango –una promisoria banda argentina que se disolvió con un solo disco editado- junto a Pol Medina) ha llegado a través de la web. Links de descarga, canciones que algunos amigos te pasan, youtube, lo que sea; Andy Chango ocupa un lugar en Sudamérica apoyado en esta nueva red de información. Inencontrable en disquerías, sus producciones sólo pueden ser conseguidas en Latinoamérica a través de la –mal- llamada piratería. Las presentaciones anteriores de la gira, también están en internet. De ahí que, de una u otra forma, el show en sí no sea una sorpresa si uno es habitual consumidor de ese tipo de medios. Con la locuacidad que lo caracteriza, burló los gritos y dejó que la figura de Boris Vian fuera la protagonista de la noche. Convocó a Fito Páez para tocar Relaciones Peligrosas, convidó de su botella de ron, pidió cigarrillos, y, para finalizar ya el show, tocó la única canción vieja de la noche: Madrid.


Qué día es hoy no recuerdo esta ciudad
Enciendo un peta antes de desayunar
Vermouth de grifo Sol y sombra
Carajillos Cañas Claras
Cubatas Riberas del Duero
De Enero a Enero
Fumando te espero en Madrid
Qué día es hoy no recuerdo esta ciudad
Me subo al metro sin saber adónde va
Cualquier destino me resulta indiferente
Y en los bares mirando beber a la gente
Comprendo que a veces el mundo es un sólo lugar


No sé si Chango va a volver a tocar en Sudamérica pronto. Tampoco si vale la pena que rescate las canciones de su viejo repertorio. Lo que nos queda claro es que Andy Chango tiene un muy buen disco, donde rescata textos, canciones y poemas de un autor francés algo desconocido para el gran público. Toca ritmos que no suelen sonar en las grandes emisoras. Produce un disco sin el apoyo de grandes discográficas. Invita a amigos a participar. Y esos gestos, hoy en día, son de las pocas cosas contestatarias que van quedando. Todo muy Snob, claro.

 

 

R.S.

 

 

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5 Responses to “Andy Chango y las noches de Boris Vian”

  1. Ainhoa Says:

    toca neuronas!!

  2. Ser Says:

    Qué bonita habría quedado la entrevista…

  3. fejerman Says:

    hola, me pasarías alguna pista de cómo conseguir el dvd?

  4. David Says:

    Impresionante el directo del disco ” Boris Vian ” musica que le entra a uno en los oidos dejando algo bello dentro de la cabeza, que acaricia. Todo tiene una época y la de neuronas ya pasó. Den un paso adelante tambien ustedes!!!


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