La periódica revisión dominical

BUNKER LITERARIO

Tumberitos en Tacuarentown febrero 25, 2010

 

Cuando un hombre empieza a trabajar en sí mismo, todo le habla
Néstor Sánchez

 

Recuerdo una entrevista en algún suplemento cultural, las páginas dobladas desprolijamente, ajadas y amarillentas por el paso del tiempo. El inmémoro que habita en mí no remeda más detalles. Debe haber quedado en algún lado. El título era “Sí, es un disco yonqui, ¡pero es ficción, boludos!” y la declaración era de Andrés Calamaro. No recuerdo de quién la elección de aquel titular. Pero negar su atractivo parece una necedad.

 

En esas páginas se reportaban los sucesos de ese país imaginario de los que están cerca o apenas lejos de los cuarenta años: Tacuarentown, un país de jóvenes vejetes de oxidado arsenal, una dulce tristeza negra y la idea de que ese segundo que es el presente es lo único verificable y lo único válido. Todo aquel que emigraba a Tacuarentown tenía sangre pedregosa en las venas y la sentía correr a una irreprimible velocidad. Desde esa velocidad se quería decir algo. Lo que se decía siempre era urgente.

 

Afuera, detrás de las persianas cerradas al sol, retumbaba otro derrumbe y otro país demasiado parecido al de adentro. Todo corría a la misma velocidad, todo se mezclaba. Lo más probable es que todo se tratara de lo mismo, que la presura interior confluyera en la de afuera. A esa velocidad dos países se convertían en uno, pero sólo uno de ellos cobraba forma de disco, El Salmón, repertorio quíntuple de la República Tacuarentown, exilio de unos cuantos desamparados que decían tener el gobierno del aire.

 

Lo extraño fue que ese gobierno no fue depuesto fácilmente. Las grabaciones se volvían cada vez más anárquicas, pero también más precisas y punzantes. Todo cobraba dimensión de Cara B, cada abismo revelaba uno más próximo y más certero, pero por sobre todas las cosas, con mucho más que decir. Y esa fue la palabra que tuvo que escucharse: decir, o bien, tener, necesitar, querer decir. Expresarse. Probablemente desde aquel frenético De Nada Sirve de Moris, desde la taciturnia porteña farmacológica de Javier Martínez, desde esa madrugada última que acarició Spinetta en los primeros discos de Invisible, no se había logrado nada igual en Argentina. Y el amor amargo y las cuentas pendientes con lo que es y debe ser la vida que sobrevolaban aquel quíntuple, trocaban en un pulso aguerrido y mordaz, de pocas pulgas, de libertad sin límite en esta nueva aventura.

 

Hubo un giro violento. Lo que se decía ya no iría a tener formato: se regalaría, se lo entregaría sin más porque había sido concebido de esa manera, con el fin de que una vez pronunciado, fuera escuchado. Y así fue. El material que produjo Andrés Calamaro en Tacuarentown luego de El Salmón no tuvo ni título ni orden jerárquico. Estaba ahí, al alcance de todos, y desperdigado por su propia casa. Sólo el vértigo lo describe, sólo la violencia de la propia humanidad cuando se deja entrever que una obra puede animarse a extensiones insospechadas. Tal como declaró Paul Valéry en sus Cahiers: “una obra de arte digna del artista sería aquella cuya ejecución fuera también una obra de arte – por la delicadeza y la profundidad de las dudas – el entusiasmo bien medido, y rematando casi la tarea con maestría en el desarrollo de las operaciones – Eso es inhumano.”

 

El gobierno del aire de quienes habitaban Tacuarentown devenía imagen en la obra y la obra, imagen de su origen. Es acaso soberbio creerse tan veraz como para afirmar cuál de las dos apuestas es más profunda. Las dos reclamaban en quien se atrevía a la escucha de esos registros esa imagen doble: la que la obra proyecta y la de su proceso de ejecución. En cada sonido, en cada falsete, pero sobre todo, en la original utilización de material precario de grabación (bajos hiper saturados, baterías sucias de teclado o de máquinas de ritmos, guitarras que se empecinan en enunciados tan elementales como demoledores) y en la misma voluntad cíclica de no sólo escribir música, sino de dar dentro de esa misma música las claves para su composición (“al cuaderno donde escribo yo / se le acabaron los renglones / ahí escribí alguna canción buena / las otras son buenas canciones (…) Si versa sobre la realidad / entonces no hay verso que valga / solamente cabe la verdad: una frase dulce y la otra, amarga (…) Si escribo para olvidar va a ser para llorar / entonces mejor no escribo nada. / Sólo la letra es sagrada porque si no hay, no puedo cantar”) se adivina la génesis de una zona extra-musical, metaficcional, en donde un autor puede jugar con todo tipo de variaciones de sí mismo. Es el compositor, el intérprete, el escucha y el crítico. Es, además, quien tiene la facultad de hacernos verlo todo como un juego que aprendió a jugar en la marcha, como si no hubiese reparado en que estaba jugándolo.

 

El fumador –escribió Jean Cocteau en Opiumllega a ser una obra maestra. Una obra maestra indiscutible. Obra maestra perfecta, porque es fugitiva, sin forma y sin jueces. Por más individualista, solitaria, reservada, aristocrática, lujosa, monstruosa que sea la obra maestra, no por eso es menos social, capaz de afectar al prójimo, de emocionarle, de enriquecer espiritual y materialmente a la masa. Pero en el hedonista el deseo de expresarse, de relacionarse con los demás desaparece. No quiere hacer obras maestras, quiere convertirse él en una, la más desconocida, la más egoísta.”
 

Se dice que no existen dos infiernos iguales. Probablemente sea cierto. También fue Cocteau quien, cuando le preguntaron qué salvaría de su casa si de pronto ardiera en llamas, respondió simplemente: “El fuego.” Que el fuego es siempre el mismo fuego también es cierto.

 

Lógicamente, pasados los años, los rumores sobre aquellos días son innumerables: el claustro eterno, las arenas movedizas de un submundo de sombras y luces intermitentes, el epicureismo de una vida y una imaginación sedienta, incursiones furtivas a la villa del Bajo Flores, alguna aparición en televisión en que se mencionaba entre dientes que Beethoven creía que la música es el lenguaje del alma y que el alma debe dar un paso al frente cuando el lenguaje debe ser reformulado cada nueva jornada. Una numeración como ésta no remeda la idea de que cierta clandestinidad parecía ser lo único preciado. También pudo escucharse algún axioma febril: nada que no se acabe nunca puede ser malo. No había demasiadas noticias porque ellas corrían por dentro. Tal como se avisaba en aquel dictum radial de los años 50’s, “si no te gustan las noticias, hay que inventar otras nuevas,” en esos días, entiendo, debió surgir una preocupación por otros encierros, otros claustros, acaso mucho más acuciantes, pero que en carne propia se vivían de manera similar.

 

Acaso el tango haya sido el primer género musical del siglo XX que retrató con fidelidad a los reos y acaso porque su mundo habitaba en muchos casos al límite de la coerción social. También se corrobora en muchos blues del delta del Mississipi. También en algún registro de Tom Waits. Daniel Melingo y el Indio Solari supieron a su vez relatar el horror de los presidios. Los reos y ese mundo que, puertas adentro, forja sus propios mandatos, sus propios códigos, instituye una ley sin otra institución más que el honor y el deber de tener que cumplirla. El honor y esos reos que no pueden más que aferrarse al recuerdo de una vida de la que, puertas afuera, ya nada saben. Ciertas consignas, cierto lenguaje carcelario domina buena parte de la lírica de lo ejecutado en el Tacuarentown posterior a El Salmón. Andrés Calamaro buscaba y encontraba precipicios como los que se abrían a sus pies. Y en buena medida volvía a atreverse a describirlos desde un óptica múltiple. Se convertía en visitante y personaje de esa otra escena, tan parecida a la que Tacuarentown exigía dentro de sus fronteras, fruto de la experiencia personal, la empatía y ese extraño dolor que nos busca allí donde vemos que seres tan distantes a nosotros nos reclaman más que ninguna otra cosa. Se escucha en La Visita,

 

El ingreso es muy lento / te hacen tocar el piano / cachean todo tu cuerpo / te revisan las zapatillas / te hacen bajar los lienzos y también los calzoncillos / revisan los paquetes / y con requisada terminada, me mandaron a un pasillo tan largo como frío/ antesala del infierno / me pidieron las tarjetas y los pases que me dieron / pasé por el corredor, llegué a una reja / pasé y la cerraron / otra reja, pasé y la cerraron / otro pasillo con paredes agonizantes y grises / llenas de consejos furtivos y condenados

 

Ese camino ad infinitum que dispone la prisión, donde una reja se cierra detrás de otra y de otra, esa visión caleidoscópica del inframundo y del alma del hombre, abreva luego en visiones del horror, ese horror tan sentido como compartido: horror de quienes intrépidamente aún pueden brillar en el infierno, de todos aquellos que en las sombras se emplean en la audacia, la lucidez, la honestidad.

 

Algunas de esas visiones son crónicas de los vaivenes de la suerte

 

“¿Cómo se llamaba el gallego que venía por tráfico de Carabanchel en vuelo directo a Devoto? (…) Cayó por un documento / y aprendió que adentro lo ayudan y afuera nadie lo espera, / como pasa casi siempre. / Tenía una sola campera y jugaba bien al ajedrez/ con piezas hechas de papel y migas de pan

 

otras retratos de esa sagacidad trapera-deambulante muchas veces conocida como picardía

 

A la mañana estudiaba para Boga / y por la tarde lo veías caminando / de punta a punta el pabellón, siempre acompañado, / casi siempre con el Huevo, / hablando de sus cosas. / Donde a nadie se le dice “Señor,” / ni se dan los “Buenos Días,” / cambiaba de color el pelo como un camaleón / y tenía bigote-cerradura, / la inteligencia pura, / ¡era el Bocho de la Zurda!”

 

pero todas convergen en la vigencia de esa suerte de pacto tácito que aúna a todos los reos, que les hace ser las mismas almas entre rejas en todo el mundo, amparadas por las mismas tristezas, sujetas por sobre todo a una misma y única condena: vivir más allá del margen del visto bueno social, ese que puede modificarse tantas veces como sean necesarias en función de que la desigualdad impere, abra una brecha insondable entre quienes han podido pagar su precio de vivir en sociedad y quienes no,

 

En el quinto estaba la Ranchada de los Paraguayos, mezcla rara de ratas, tráfico, caño y bagayos (…) Buena gente de pipa / justa, sonriente y callada/ que aunque estén pagando mucho, siempre comparten su poco (…) No se aguanta estar adentro. Algunos están por nada

 

vivir tan al margen que no queden ya márgenes, sino una espesa caída interior con la que tampoco poder hacer nada excepto esperar, mirándote los pies sabiendo que ya no hay lugar al que ir, tan solo atravesar una puerta y otra puerta y otra puerta y siempre hacia adentro, hacia cada vez más adentro, tanto que ese adentro te brilla azul en los ojos y te duele casi con desprecio.

 

Alguna vez aulló Enrique Symns, “Brindo por los intrépidos que hoy están tristes, por los vagabundos que se creen perdidos, por los rebeldes que están resignados, por los seguidores que timidamente poseen el secreto. Que sigan siendo polizones ocultos entre los pliegues de la pesadilla colectiva. Que nunca los encuentren , que siempre lleguen a tiempo o que no exista el tiempo, para que puedan llegar.

 

Pero Symns nunca dijo que en ocasiones que no exista tiempo para llegar es algo tan lacerante como que el tiempo te llegue un día estando dentro, implacablemente, de una vez y para siempre.

 

 

M.A

 

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Entrevista a Andrés Calamaro: “Prefiero pensar que soy un ilustre desconocido” marzo 19, 2009

 

                                                                                                                                                                      th_negro 

Cuando Andrés Calamaro está disperso o patitieso o lidiando con sus propios entuertos musicales, intenta un desdoblamiento. Se cree alguien más que, sin luces sin humo, sale a un escenario subterráneo. Allí él y allí sus intermediarios, todos los que Andrés es, todos esos que conocemos que es. Entre tantos, vemos uno, uno solo y él responde. A veces dice que un tal B. -que acusa estampa de actor porno- intermedia en su nombre y arremete con la misma violencia de algunos riffs,  obviando con cierta displicencia y algo de desprecio la calificación de “músico de rock”, o al menos, aquello que se espera de esa ominosa etiqueta.

La fama –la puerta de la fama- es tan solo ese margen donde hay demasiada gente. El respeto es siempre un elixir traicionero. Los días y sus noches pasan de largo, y en cada avión, en cada ida y vuelta de llegar y tocar, al volver a casa, te dijeron tantas cosas que podés serlas todas y no serlas.

Lo cierto es que Andrés Calamaro tiene esta vez entre manos y casi en la calle un box-set séxtuple, que incluye recopilaciones y material inédito de sus años prolíficos, su redención musical y su santo grial emocional. Con el rótulo escueto de Andrés: obras incompletas, este intenso festín de canciones amenaza con hacerse cargo de los fieles y los no tan fieles. Y sumirnos a todo en una pantanosa laguna donde la música es sagrada, con el mismo fuego, la misma entrega.

La Periódica recibió un primer aviso hace unos días:

 

El box es arrasador, recién estaba intentando ver el DVD pero ni puedo, para mi es demasiada emoción, mas de la estoy dispuesto a soportar un domingo…

Que década infernal, y celestial, para resumir …

INTERVIEW:  B accedió a intermediar entre M.A y AC para que este interview fuera probable y el resultado es este :

 

Así que bien, amigos. El resultado es éste.

 

 

   Martín Abadía – Roberto Santander

 

 

Seamos cuasi- contemporáneos.¿Cómo viviste el vivo con el Indio Solari?¿Con rigor, ansias, felicidad?

Para mí fue cerrar el círculo abierto con la grabación conjunta, la invitación, de VENENO (el veneno sabe esperar); grabar con INDIO & cantar juntos no está en los planes de nadie; es una cumbre irrebatible, hay mucha grandeza junta; lo que ocurre debajo del escenario post-ricotero (solarista) es imposible de explicar, para mí es, lejos, más importante que cualquier partido de fútbol… ni hablar !  A mí el fútbol ni siquiera me interesa tanto, respeto los aspectos deportivos y estéticos, y entiendo el temblor social que arrastra, pero prefiero no abundar en análisis; no sé verlo ni sé jugarlo, aunque trabe amistad con mucha gente del fútbol y, cuanto mas les conocí, mejores hombres descubrí, más inteligentes, abiertos … Sin embargo el rock es “mi fútbol” , siempre me importó más … Explicar que los desposeídos, los desdentados, el lumpen, y el pueblo, encuentran un espacio donde son protagonistas, donde son estallido poético, donde entienden un código hermético y estético, no es suficiente para contar el, verídico, fenómeno que lidera Indio desde hace 25 años; treinta si contamos las primeras actuaciones de Redondos en Buenos Aires, para decenas de personas … Pero instalado en el escenario mis sensaciones son las de un músico que tiene que cantar, pendiente de lo que escucho y de lo que voy haciendo, tratando de cruzar miradas con mi anfitrión, con el director de esa orquesta de 50 mil músicos, tratando de compartir ese momento también, con la línea de musicos, incluso  26con los técnicos y personal de organización y escenario; porque subirse a ese escenario para cantar tres canciones en el momento más caliente del concierto es formar parte de un momento gigante del rock de todas partes; la banda está perfecta, todos se escuchan bien, ya hay buena energía en el escenario, las guitarras empujan mucho, el público es un océano de corazones puntiagudos; además ya ensayamos dos, o tres veces, y nos entendimos desde el primer momento, todos me reciben con sonrisas y afecto, algunos nos conocemos hace mil años, el ambiente es cálido y cordial, siempre un mate y un instante de charla; sin embargo todos tratamos de que las cosas salgan como las quiere Solari; que eligió El Salmón para cerrar el segundo bloque del show, justo antes del estallido con los emblemáticos, ya, himnos de Oktubre; antes cantaríamos “Esa estrella era mi lujo” por pedido mío, hace tiempo que lo vengo grabando informalmente, y Solari ya lo sabe; abriríamos con Veneno Paciente; la primera noche todo sale bien, llegamos a La Plata con una caravana de 5 Km. de rodados modestos, autocares ricoteros y charter terrenos; y todos nos vamos en operación comando, antes que esa multitud gane la calle y la ruta; al dia siguiente todo va a salir mejor, mayor tranquilidad, más perfección, detecto un sutil cambio en el publico (como siempre que hay dos funciones), el público es igual pero menos fundamentalista, se pueden ver más sonrisas, incluso verticales, más muchachas, pero el efecto dominó es el mismo … Incluso me siento más cómodo con la ropa que elegí ponerme (!!) ; siempre de sencillo negro; es la última noche y no nos vamos a ir, nos quedamos para brindar todos, los cantantes nos buscamos para encontrarnos en un sofá, volver a brindar y seguir hablando … dos horas después volvemos a casa, con una caravana de 50 Km. … la carretera está inundada de coches hasta Buenos Aires. 

En estos años, creo, la música ha perdido el poder que tenía antes. Como si ahora las canciones fuesen un producto de consumo rápido antes que una  revelación o necesidad. ¿Compartes el juicio? ¿A qué se debe?

Creo que a nuestra generación le corresponde no darse cuenta si estas nuevas canciones van a quedar prendidas en el recuerdo de los pueblos para siempre … Ya no es cosa nuestra; supongo que el chiste del rock´n´roll es disgustar a gente de nuestra edad, suponiendo que los dos tenemos más de 30 años, probablemente más de cuarenta también … Técnicamente es mucho más popular (¿poderoso?) que hace veinte años, se multiplicaron las radios que tocan nuestras canciones, seducimos a discográficas multinacionales, las empresas eligen festivales, y conciertos, de rock como objetivo publicitario, para derivar presupuestos insospechados pocos años atrás … También son más grupos mundiales los que se llegan hasta el sur a brindar sus conciertos; jazzistas, mega-estrellas, grupos populares de vanguardia, viejos lobos de mar … Creo que la música de “consumo rápido” existió siempre, claro, pero , incluso esta música “ligera” forma parte de la “banda de sonido” de las generaciones (por más cursi que suene escribirlo así) … Lógicamente, lamentamos la gradual desaparición del objeto “disco”, del LP; la proliferación del descuartizamiento digital y radiofónico, diluyen la “mística” de juntarse a escuchar discos con amigos … mil veces … de hacer de un disco un objeto de adorable estudio y placeres, a veces una invitación inversa a conocer otras músicas anteriores, fuentes literarias, etc. … 

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"Explicar que los desposeídos, los desdentados, el lumpen, y el pueblo, encuentran un espacio donde son protagonistas, donde son estallido poético, donde entienden un código hermético y estético, no es suficiente para contar el, verídico, fenómeno que lidera Indio desde hace 25 años"

Cuando miras hacia atrás y analizas tu carrera desde la salida de Los Rodríguez, ¿la imaginabas así? ¿Qué te hubiese gustado hacer y que no hiciste? ¿La nostalgia sólo sirve para hacer canciones?

Quizá me hubiera gustado viajar antes por América, por México & Colombia, por toda la patria grande … Peligrosamente, mucho de lo que me imaginé, sucedió ! … NO me consta que la nostalgia sirva para escribir canciones, quizás sea útil a los novelistas, pero para escribir canciones no basta; creo que es más útil el deseo, incluso otras sustancias… Sin dudas hay letras de tangos, boleros y rancheras (incluso canciones de Beatles) que parecen inspiradas en la nostalgia, como estadio de la inteligencia, pero no recomendaría la nostalgia (100 % pura) como motivación, ni técnica, para escribir una canción… Casi siempre alcanza con menos que eso!

En la época del Salmón escribiste “Mi vida se divide en tres piezas; en una tengo dos de las tres cosas, en otra rock n’ roll.” ¿Cuál es la imagen que te queda de esas tres piezas?

Bueno, esos versos son de Marcelo Scornik, pero estábamos compartiendo el momento y el paisaje; concretamente; Esas tres piezas, habitaciones. Había sido expulsado de mi vivienda, mis propios vecinos me acusaban formalmente por “daños”; para declarar lo menos posible, cargamos todo lo que pudimos en un taxi y nos instalamos en un “apart”, en tres habitaciones … EL que escribe es Marcelo, pero la primera persona somos los dos; si de tres cosas, una es el rocn´n´roll, las dos primeras conforman la santísima trinidad rockera, ese happening nuestro … Cuando escribíamos y grabábamos todo el dia, con pausas para seguir siendo animales humanos, canciones pensadas para nadie.

 

Mientras hacías el Salmón y el post-Salmón – esos años infinitos- afuera, en la calle, latía un momento de mucha convulsión en Argentina. ¿Hacías canciones pensando en eso o tan solo lo viste como una punta de iceberg en la sociedad que se inmiscuía -simbólicamente, si querés-  en los artistas?

Mi generación , y mi continente, vivió momentos de mucho convulsión siempre … casi todos mis discos, especialmente aquellos grabados en Argentina, acompañan momentos críticos de nuestra sociedad, auténticos estallidos socioeconómicos y políticos; cambios múltiples de presidentes, devaluaciones, saqueos, cortes de luz, crisis de la materia prima, fracaso de planes económicos, etc. … inevitablemente algunas canciones son un apéndice de lo que hablábamos y pensábamos, conclusiones, a veces anárquicas o delirantes, de nuestras conversaciones en torno a la argentinidad, el destino de América latina, las décadas, el peronismo, etc. …

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"La musica popular y las artes academicas estan condenadas a una convivencia alegre y enriquecedora, de ninguna manera quisiera perderme la tradicion, el ritmo y el sentimiento, de los generos, y subgeneros populares americanos"

¿Qué impresión te da esta agitación, algo adolescente, de los conciertos? Compartes que “ya nadie escucha, sólo saltan”? ¿Es un fenómeno de estos años o es que el rock – el rock en tanto cultura- es un asunto elitista?

Los que estuvieron en Woodstock dicen que aquello fue una autentica mierda, que no se escuchaba, que no se veía … que Jimi Hendrix llegó tarde y ya no quedaba casi nadie … Yo sigo descubriendo públicos participativos y calientes, es cierto, pero que saben escuchar, que se permiten la emoción de la música y el instante, que lo viven como futuros recuerdos permanentes, amigos que se abrazan cantando, muchachos que esperaban escuchar esas canciones, mujeres en éxtasis colectivos, multitudes respetuosas que ovacionan el tango argentino … la “cultura rock” es otra historia;  quizás sea el conjunto del arte, la literatura, la militancia, el feminismo, el surrealismo, las drogas y las experiencias, que conformaron el universo cultural de una generación que rompió con las complicaciones de la represión, de la presión social de aquellas familias, de la iglesia y de la política, y el efecto sobre la vida natural, sexual y cultural, de tantas generaciones … juntamente inspirados por la nueva conciencia que estos textos, manifestaciones culturales, mayos franceses, polvos inolvidables, marihuanas maestras y lisergia, desataron en cada uno …

 

Dijiste alguna vez “en mi casa se escucha Dalila y Thelonious Monk.” ¿Creés que los géneros menores son una especie de soporte de los mayores o no sentís una diferencia abrupta entre ellos?

La música popular y las artes académicas están condenadas a una convivencia alegre y enriquecedora, de ninguna manera quisiera perderme la tradición, el ritmo y el sentimiento, de los géneros, y subgéneros populares americanos … Recuerdo cuando el rock´n´roll estaba mal visto por los talibanes de otro rock más sofisticado y “progresivo”; y ahora son los rockeros “pesados” los que condenan la cumbia, que tiene identidad, tiene corazón y tiene … concha ! (coño) … Particularmente, Dalila es una cantante extraordinaria, es cumbia santafecina, ocupa el espacio de la cancion romántica (melódica) y adapta los clásicos sentimentales al ritmo mundial … y Monk ! … músico de músicos … Me gustan sus discos de piano, entre otros y entre tantos discos de jazz y latin jazz … él solo con el ébano y el marfil …

                                                                                                                                                                53eu0is 

Estás por sacar un nuevo disco, séxtuple esta vez. Contanos un poco acerca del box-set. ¿Qué hay ahí? ¿La inclusión de un disco recopilatorio fue idea tuya para darle ruedo a tu obra en países donde no se conoce mucho o fue la condición de la compañía para sacar el material inédito de Honestidad Brutal y El Salmón?

El BOX es conmovedor, los primeros tres discos son una antologia de canciones publicadas entre 997 y 007 (casi todas) , mi década inmediatamente posterior a Rodriguez … Considerando que, solamente, el track list de Honestidad Brutal & El Salmón son 140 canciones, elegir 18 x 3 no fue sencillo; para mí volver a escucharlas fue conmovedor, y, particularmente, me gustan las recopilaciones, especialmente cuando son “curadas” por su propio autor … Que sirvan para redescubrir, recordar y escucharlas de nuevo, o por vez primera, en el orden que elegí ; lo más atómico, lo más recordado, lo más olvidado, lo más poetico, lo más rockero …. Después hay dos discos de inéditos e inconseguibles, colaboraciones y rarezas, maquetas y descartes, vanguardia y directos, instrumentales y noise; y un sexto cd integramente dedicado a las versiones : ninguna de las canciones es de mi autoria … despues los DVD que son dos (2) , más de tres horas de recitales, grabaciones, intimidades, los años perdidos, los amigos que ya no están, los promoclips y otros instantes audiovisuales .. Además de un libro que recoje todas las letras, incluso las versiones, comentadas, ilustradas y acreditadas las grabaciones … Tres discos son recopilatorios, y fue idea mia; me parece importante … No hay debate que resista, es una retrospectiva incompleta pero muy amplia, no presumo de ser un musico escuchado en el mundo entero, prefiero pensar que soy un ilustre desconocido, pero incluso suponiendo que muchos escucharon, y tienen copias, de algunas de estas canciones, me gusta presentarlas, y ofrecerlas en esta secuencia, en esta colección de éxitos, de no éxitos, de experimentaciones, de letras improbables, de colaboraciones que me honran y me vuelven a emocionar. Ninguna compañía, ninguna discográfica, me puso condiciones jamás, todo lo contrario : Yo siempre llevé las grabaciones al extremo del presupuesto , de la lógica, de la capacidad de reacción comercial y radial, de lo recomendable … Y las Obras Incompletas son una buena muestra de que la compañía me acompaña incluso con proyectos demoledores como fue El Salmón, y como es este lingote de grabaciones encontradas. De música. Que es de todos.